No Saquen el Teléfono.
Cuando sales de trabajar en la misma franja horaria que salen las personas de bailar, que es la misma para otras de iniciar el día, se dibuja en la ciudad un contraste de realidades que confluyen entre sí. Es como si el orden del Jardín de las Delicias del Bosco se perdiera y los personajes de cada tabla se mezclaran. Dentro de todo este caos urbanístico, estaba yo, anhelando mi cama mientras transitaba la Av. Bullrich de la ciudad de la furia. Por un lado, pasaban esos personajes vigorosos trotando, solo de verlos -cuando sales de trabajar a las 6 de la mañana- te agotan. Por el otro lado, grupos de jóvenes en la flor de juventud (sí, comentario de señora grande) que siguen con la euforia y adrenalina de la fiesta de la que acaban de salir… ellos también me agotan. Quizás tenga un dejo hipócrita esto, porque yo también he estado en ambos grupos disfrutando felizmente esas aventuras. El momento al que me refiero es como el limbo (sí, refer...